Moral Revolution

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PENSANDO DEMASIADO UN SIMPLE ENCUENTRO

En la primera parte de estas serie descubrimos que el sexo podría no ser lo que creemos que es. O al menos no estamos pensando en ello de una forma saludable. Muchos de nosotros estamos buscando libertad y empoderamiento en nuestra sexualidad, pero estamos ligados a lo que ya creemos que es verdad acerca del sexo.

¿Por qué enfocarnos en lo que creemos si podemos ir directo a los datos? Bueno, puedo compartirte nuevas ideas, teología y estadísticas científicas hasta que tu cara se ponga azul, pero si ya estás completamente adoctrinado, entonces ya tienes una idea fija en la cabeza. Lo más probable es que no seas capaz de escuchar todo lo que tengo para decir, porque lo estás escuchando a través del filtro de lo que sabes y lo que has experimentado.

Aunque algunos crecimos en ambientes saludables cuando se trata de sexo, tristemente muchos de nosotros no lo hicimos.

Todos necesitamos evaluar honestamente de dónde venimos si vamos a llegar hacia dónde tenemos que ir, en el área de nuestra sexualidad.

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Como lo mencioné en la primer parte de esta serie, hay tres ambientes principales en los que aprendimos sobre sexo. Los llamamos el ambiente silencioso, el ambiente saturado y el ambiente conflictivo. En la primer parte discutimos el ambiente silencioso. En este blog estudiaremos el ambiente saturado, el que más vemos en nuestra cultura contemporánea.

En este escenario, imagina la puerta de un dormitorio completamente abierta, casi como si no hubiera puerta del todo. Todo es accesible, nada está escondido y no hay un indicador que haya algo sagrado o especial sucediendo en ese dormitorio. Los que están a tu alrededor hablan de sexo por medio de chistes vulgares, ven películas con escenas explícitas y tienen relaciones sexuales abiertas y casuales. Si este fue el ambiente de tu casa, probablemente no recuerdes una conversación profunda o intencional acerca del sexo. ¿Para qué la necesitarías? El tema estaba en todas partes. En palabras simples, el sexo era parte de tu vida. Aprendiste que está bien ver el sexo como nada más que una experiencia física y casual. Cualquier otra cosa sería sobrepensar un simple encuentro.  

Varios de quienes crecieron en este ambiente no entienden por qué el sexo es todo un tema para otras personas: "¿Qué hay de sagrado en eso? No creo que haya una conexión espiritual o almática relacionada al acto en sí mismo. Es solo una forma de conectar en el plano físico y de mostrarle a alguien que 'le amas', ¿cierto?".

Sin una puerta en el dormitorio, todos en la casa pueden ver lo que está pasando. El sexo pierde su misterio, su cualidad sagrada. Se convierte en algo casual y familiar, algo que incluímos en nuestras actividades diarias. De hecho, todos se familiarizan tanto con el sexo que piensan: "¿Qué más hay para aprender? Ya lo sé todo. Lo he visto, lo he rodeado y he tenido mis propias experiencias. ¿Qué más necesito saber?"

Aquí es cuando la decepción ocurre en el ambiente sobre saturado. Como está en todas partes, estamos cómodos con eso. No hay vergüenza, no hay culpa. Todo está bien. ¿O no?

El mundo pinta esta imagen muy nítidamente, ¿no es cierto? Encendemos el televisor y vemos series que celebran encuentros de una noche y a los "amigos con beneficios", sugiriendo que esto es solo parte de la vida. ¿Qué tiene de malo? Te desnudas, jugueteas. No importa. Es tu cuerpo, entonces puedes hacer lo que quieras con él mientras los demás lo consientan. No hago un compromiso contigo, no haces un compromiso conmigo. ¿Cuál es el problema?

Cuando vivimos bajo estas creencias equivocadas, estamos violando nuestra naturaleza y diseño. Creemos que somos seres poderosos, escogiendo cómo usar nuestros cuerpos. Sin embargo, no podemos detener a nuestros cuerpos de hacer lo que están diseñados para hacer, y en consecuencia, muchos creemos que hay algo malo con nosotros. Por ejemplo, nos dan vueltas los sentimientos persistentes hacia alguien que no podemos superar, tenemos celos, un sentido de apropiación, nos aferramos. Creemos que deberíamos poder tener un encuentro casual y retirarnos sin problema. Sentimos que deberíamos poder entregar la mejor parte de nosotros mismos sin ningún compromiso y después seguir adelante con nuestra vida.

Hay una generación en la Tierra en este momento que cree que pueden salir de un encuentro sexual o una relación romántica, sin que les afecte del todo. La verdad es que fuimos construidos para conectarnos de por vida, no para separarnos después de cada encuentro. Hemos convertido algo sagrado en algo casual; algo holístico en algo básico. ¿Es esto el resultado de una cultura sobresaturada?

Debemos entender una cosa: el ambiente sobresaturado no es un ambiente saludable cuando se trata de aprender sobre sexo. La experiencia no nos lleva a la libertad, la sabiduría lo hace. Hacer que algo sea parte de nuestro diario vivir podría hacernos sentir más cómodos, pero no nos da la imagen completa de lo que Dios diseñó. No nos da lo que necesitamos para una perspectiva sana.

Si creciste en este ambiente, date una oportunidad para explorar cómo tu espíritu y alma son tocados por una experiencia sexual. Esperamos que puedas tener un mayor entendimiento de ti mismo y que esto pueda traer libertad real y luz a tu vida. 

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